Reflexión desde casa…

30/03 16:23

El dichoso coronavirus (COVID-19) ha provocado que muchas escuelas pasen de la instrucción presencial a alguna forma de aprendizaje en línea. Estos días recuerdo como en setiembre del 2013 recibía en mi cuenta de correo electrónico un mensaje:


“Ven al Learning With Apple, un evento exclusivo para responsables de Educación en el que descubrirás cómo la tecnología está revolucionando el mundo de la enseñanza. Las charlas de los ponentes, las actividades interactivas y los casos prácticos te ayudarán a entender mejor cómo la tecnología móvil y los contenidos digitales están cambiando la forma de enseñar.  Te irás muy motivado y con ganas de mejorar el método de enseñanza de tu centro. No te pierdas este evento que te hará ver las cosas desde otro punto de vista.  Las plazas son limitadas, así que inscríbete cuanto antes.”

El 5 de noviembre de 2013 cogía junto a mi hermano Khristian un AVE hacia Valencia para ver qué nos querían vender los señores de Apple

Así empezó a cuajar en nosotros la necesidad de trabajar la competencia digital tanto de alumnos como de docentes. Hoy de obligado cumplimiento por la administración educativa. No fue un lanzarse al vacío, el profesorado participó en varios de cursos de formación interna impartidos siempre por profesionales expertos,  tanto desde la perspectiva técnica como desde la pedagógica. Iniciamos con ilusión y confianza el nuevo reto tecnológico educativo. Como en todo reto, el proceso seguido nos aportó momentos de reflexión para mejorar nuestras prácticas, lo que comportó reajustar algunas propuestas iniciales y ajustarlas a las exigencias de nuestro centro, como centro en constante proceso de aprendizaje. Todos asumimos que la tecnología aporta recursos extraordinarios para el aprendizaje y permite repensar didácticas al ser una herramienta que abre un sinfín de posibilidades para mejorar la práctica educativa y la atención a la diversidad.

En estos días nos queda todavía más claro que nunca que la sociedad está en un momento de continuos cambios. El impacto de la tecnología y su continua evolución está cambiando la forma en la que comunicamos, trabajamos, aprendemos y nos relacionamos. Ya no hay currículo escolar en Europa que no hable de la necesidad de ser todos competentes digitalmente.

Es un honor trabajar con profesores que el primer iPad les hizo iniciar, quizás tempranamente, su formación digital. Hoy todos agradecemos disponer de esta formación y de la herramienta que nos permite seguir nuestra estimada profesión de enseñar a aprender a nuestro alumnado desde la distancia física. 

Como ya se ha dicho, hemos realizado un sinfín de formaciones al respecto, contando siempre con el inestimable apoyo de nuestro Gabinete Psicopedagógico: una mención especial al Dr. Francesc Rovira y a la Dra. Mariona Dalmau, quienes también visionaron hace muchos años esta necesidad. Recuerdo también largas conversaciones con mi padre, creador de este gran proyecto llamado Zürich Schule junto a nuestra madre que nos apoyaron desde el primer momento y vieron la necesidad de incorporar lo que, por aquel entonces, eran “nuevas” tecnologías. Hoy no puedo dejar de pensar en todos ellos.

Desde el primer día de este confinamiento estamos dando servicio educativo telemático a nuestros alumnos, combinando calendarios de trabajo, grabaciones de videos, conexiones “on line”, materiales pedagógicos añadidos y espacios virtuales para atender dudas.

Una atención prioritaria también están recibiendo aquellos alumnos que por alguna singularidad concreta necesitan un apoyo personalizado. Deseamos compartir el orgullo que sentimos de los profesionales que están llevando a cabo un trabajo encomiable en unas condiciones tan complejas y, ante todo, la implicación de todas las familias que formamos esta comunidad educativa y de aprendizaje.

Sin embargo, hay que recordar que no se trata sólo de transmitir conocimiento, va mucho más allá, educamos a los alumnos en valores, en hábitos, en pensamiento crítico y en ejemplaridad, que son pilares básicos para garantizar personas responsables de futuro. Potenciamos y ponemos en valor su imaginación y creatividad.

Nos honra trabajar y aprender de la comunidad educativa, y muy especialmente de profesores como Carlos Arjona y Carlos Rossich, siempre un paso por delante en todo lo relativo a lo que tecnología nos ofrece: su apoyo y sus recomendaciones han sido desde siempre esenciales.

Desde el principio de esta inusual situación ha habido un aire de emoción ante la oportunidad de trabajar desde casa y, permitidnos el atrevimiento,  siempre vestidos en ropa de ir por casa. Despertarse con una alarma algo menos severa que la del día a día y nunca salir del sofá parecía un lujo. Sin embargo, a medida que los restaurantes, tiendas, bares y parques comenzaron a cerrarse y las restricciones más estrictas nos impidieron abandonar nuestros hogares, la diversión de quedarse en casa se ha ido desvaneciendo. No obstante, algunos seguro que os ha permitido descubrir aspectos positivos de estar juntos más tiempo y en tiempos más difíciles.

En esta tercera semana de confinamiento toda nuestra comunidad escolar siente un suspiro compartido:  ¿cuánto tiempo más tendremos que hacer esto?… A medida que pasa el tiempo y emprendemos una nueva semana de aprendizaje en línea es un reto colectivo mantener la moral positiva: es nuestro mayor desafío.

¿Y cómo estamos haciendo frente a todo esto? Trabajando más que nunca en equipo, teniendo claros los objetivos curriculares y basarnos en herramientas que hace años nos acompañan y que nos proporciona Google. Esperamos que esta planificación y organización las hayamos sabido compartir con toda la comunidad. También entre el equipo docente realizamos diariamente conexiones con el equipo directivo, organizamos Claustros virtuales muy emotivos y productivos y tenemos a Efrén Macià que nos reta a hacer ejercicios divertidos y nos arranca una sonrisa desde nuestra aparente soledad.  No hace falta decir que hemos estado haciendo todo lo que está en nuestro poder virtual para elevar el ánimo de todos los que formamos esta comunidad.

Sin embargo, las conexiones humanas reales son hoy más necesarias que nunca. Es fácil sentirse solo, aburrido, frustrado y desanimado por esta situación. La salud mental es lo que más debemos cuidar y podemos asegurar que hemos aprendido que la combinación de la tecnología y la conexión humana es la lección más importante que nos llevamos de esta experiencia.

Hoy podemos afirmar que nuestra manera de aprender va evolucionando con nosotros mismos: incluso llegan oportunidades en la vida en que es imprescindible desaprender, ya que muchas veces lo que sabemos se paraliza y se convierte en juicios y en prejuicios.

Es ahora cuando empezamos a querer que la realidad se identifique con nosotros y no nosotros con la realidad. No dejaremos de aprender, que es coger la realidad e involucrarse con ella. Hoy, más que nunca, todos somos parte de esta realidad.

Beat Macías Roth, en casa.